personaje invisible.
La silla es el testigo silencioso de todo lo que ocurre en el teatro. En este proyecto, la silla deja de ser un objeto cotidiano para convertirse en una metáfora. Representa el soporte de los actores, sus esperas y su crecimiento, recordándonos que el teatro no solo ocurre cuando el actor está de pie, sino en cada momento de reflexión y pausa que hay detrás.
El uso de múltiples asientos refleja que el teatro es un espacio de acogida y diversidad donde cada voz tiene un lugar propio. Al repartir estas imágenes, se invita a la ciudad a formar parte de este proceso, transformando el entorno urbano en un gran punto de encuentro donde, por encima de todo, el teatro es un derecho y un espacio abierto para todos.
Un lugar para cada historia, una silla para cada voz.




