esencia.

Siempre he sentido que en un rostro, una mirada, un gesto, una expresión... cabe toda una historia.

Es por eso que el retrato es la parte de la fotografía que más disfruto: porque una imagen es suficiente para
contar esa historia.

Fotografiar personas es, para mí, una forma de verlas de verdad.

Es detener el tiempo justo en ese instante en el que alguien, sin querer, se muestra tal como es.